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The Delphines – 20 20 20 (single, 2013)

The Delphines

Empieza a ser complicado discernir entre lo bueno y lo malo en este revival, cada vez más notable y productivo, del jangle pop que vivimos. Grupos que desentierran las cintas del C86, los británicos, o se van a la oleada surf pop, los americanos, y lo reconstruyen. Ahí están The Pains Of Being Pure At Heart o Veronica Falls como cabecillas del menos es más. Añejos, alejados de las nuevas tendencias r&b y electrónicas de la nueva década, sencillos, pop. En fin, que será verdad que las guitarras han vuelto.

The Delphines se pasaron todo el 2012 haciendo ruido en Milwaukee sin demasiada repercusión. Primero con un EP, ‘Fear’, envuelto en un clima lo-fi y alborotado, después con el fantástico y oscuro single ‘Panic’ y luego con un más ameno ‘God Help The Delphines’. Un trabajo impecable en las guitarras, cercanas a Thee Oh Sees, y en melodías surferas con tremendo gancho. Cuatro canciones precisas, de escasa duración, con las que podríamos recorrer California sin casi despeinarnos entre fuzzs y algo de mala leche.

Ahora, el cuarteto americano vuelve con mejores intenciones con ’20 20 20′, un single espídico que, por momentos, se va al post punk y al dream pop. Voces enlatadas, coros chico–chica, producción de baja fidelidad, sonido a habitación cerrada y un estribillo tan repetitivo como pegadizo. Una joya p-o-p que, desde luego, no inventa nada pero que nos tiene encandilados. Si las cosas van por buen camino, 2013 debería ser un año en el que The Delphines se reivindiquen, junto a GAL PALS, como las bandas emergentes americanas más divertidas. Lo celebraremos.

The Delphines – 20 20 20

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Sam Flax – Age Waves (2012)

Hay discos que se autodefinen en los albores del mismo. Con escuchar las primeras notas, sabes perfectamente dónde te metes. O lo tomas, o lo dejas. Con Sam Flax parecía, pero no. Los segundos iniciales de ‘Fire Doesn’t Burn Itself’ son bastante esclarecedores en ese aspecto. Dejan claro que lo que vas a encontrar en ‘Age Waves’ va a estar cargado de psicodelia, de guitarras con reverb, melodías luminosas y mucho humo. Sin embargo, seguir adelante no puede deparar más sorpresas.

Y es que el jovencísimo cantautor californiano (sólo 22 años a sus espaldas) es como mirar por primera vez en un caleidoscopio: el disco está producido y arreglado en los mismos términos pero cada canción tiene un cuerpo propio. En su batidora encuentras ecos del garage lo-fi más profundo, de chillwave psicotrópico, de dream pop melancólico y lleno de resaca. Y en todos los ámbitos se mueve como pez en el agua, cargado de flangers acuosos, baterías cacharrosas y juegos vocales –envidiable el dominio de registros– hasta la saciedad. Hasta que sólo te apetezca dejarlo todo y mover los pies, endiabladamente.

Lo mejor de Sam Flax es que el camino sólo acaba de empezar, y quién sabe dónde está el techo si a esta edad es capaz de firmar discos impolutos como ‘Age Waves’, contenedor de temas tan redondos como ‘Almost Young’ o ‘Another Day’. Por mérito propio, ya se ha ganado nuestros corazones y el premio a artista underground molón del año. Fiel al método, su disco sólo se puede adquirir en cassette y lo edita Burguer Records, que de esto saben un rato (Thee Oh Sees, Ty Segall, Black Lips, Summer Twins). Con todo esto que hemos dicho, ¿cómo podéis resistíos?

Sam Flax – Another Day

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Junk Culture – Wild Quiet (2012)

Conocido por su labor como productor, compositor de bases instrumentales y compañero en gira de Girl Talk, el joven Deepak Mantena decidió el año pasado dar un giro radical a su carrera, cansado de vivir siempre a la sombra. Él tomaría las riendas de ya no sólo la composición instrumental sino también de melodías y voces que hiciesen su trabajo más digerible.

Un año después, Mantena publica su primer LP como tal donde mantiene el pseudónimo de Junk Culture pero ofrece una faceta completamente renovada en su música. Y, todo hay que decirlo, muchísimo más gustosa. En ‘Wild Quiet’ continúa el synth pop eminentemente lo-fi, garajero y metálico que sigue el espectro de Tom Vek en el que el productor de ascendencia india demuestra una encomiable habilidad para fabricar bases cargadas de fuerza y diversión psicodélica, a ratos cruzada con los segundos MGMT o Tame Impala.

Sin embargo, no queda ahí la cosa. Influenciado como dice por Bradford Cox, es cierto que encontramos un paralelismo con el trabajo de Atlas Sound en Junk Culture. Melodías que consiguen ser brillantes y desgarradas al mismo tiempo, lisérgicas y nerviosas hasta hacer sucumbir al espectador en una especie de trance espídico. En definitiva, un disco de producción impecable que con total seguridad no dejará indiferentes a quienes lo escuchen.

Junk Culture – Growing Pains


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